Descripción
Mientras estaba atenazado por el más profundo letargo terrenal, el ser que se convertiría en Raigor Pezuñapétrea percibió una multitud de criaturas moviéndose en el borde de su consciencia. Se arrastraban siguiendo patrones simples, emitiendo una luminiscencia desveladora por los muros pétreos de cavernas donde nunca brillaría la luz celestial.